David del Toro · Consultor Empresarial
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El 57% de los usuarios quieren marcas con alma

10 de enero de 2026

Marcas con Alma - y La Desconfianza del COnsumidor - David del Toro

Llevamos meses, si no años, obsesionados con la automatización, con los algoritmos predictivos y con cómo la inteligencia artificial puede hacer nuestro trabajo más rápido y eficiente. Sin embargo, mientras nosotros miramos hacia la tecnología, el cliente nos está mirando a nosotros con escepticismo.

He estado analizando los datos recientes publicados en PuroMarketing y, sinceramente, las cifras deberían actuar como un jarro de agua fría para cualquier directivo. No son sensaciones mías, es una realidad estadística: la desconfianza del consumidor hacia las marcas ha superado el 57 %.

Permítanme traducir esto: más de la mitad de las personas que podrían comprarte no te creen. Y lo que es más preocupante, sienten que para tu empresa no son más que un registro en una base de datos, un número al que extraer rentabilidad.

La paradoja de la tecnología: nos conecta, pero nos aleja

Lo que estos datos ponen sobre la mesa es una paradoja fascinante. Nunca hemos tenido tanta capacidad tecnológica para “conocer” al cliente (sus gustos, sus horarios, su historial) y, sin embargo, nunca hemos estado tan desconectados de su realidad emocional.

El informe apunta a algo en lo que coincido plenamente: hemos confundido la eficiencia con la eficacia. Hemos llenado los canales de atención al cliente con chatbots y respuestas automáticas buscando la velocidad, pero hemos olvidado la empatía. El cliente no quiere que una máquina le responda en 0,2 segundos si la respuesta es vacía; prefiere esperar un minuto si al otro lado hay un ser humano capaz de entender su frustración, su contexto y ofrecer una solución real con cortesía.

De “cambiar el mundo” a “cambiar mi mundo”

Hay un punto del análisis que me parece especialmente clarificador para entender el cambio de mentalidad del consumidor actual. Durante mucho tiempo, las marcas se han llenado la boca con propósitos grandilocuentes sobre “cambiar el mundo”. Pero el usuario, agotado de promesas abstractas, ha bajado el listón a lo tangible.

Ya no te piden que salves el planeta (aunque lo valoran); te piden que “cambies su mundo”. Quieren que tu producto o servicio les resuelva un problema real, que les aporte estabilidad en un entorno volátil y que, cuando algo falle, haya una persona dispuesta a arreglarlo.

La tecnología como puente, no como muro

No quiero que se me malinterprete: no abogo por volver al lápiz y papel. La tecnología es vital. Pero mi lectura de esta situación es que debemos cambiar el enfoque.

La inteligencia artificial y la automatización no deberían usarse para reemplazar la interacción humana, sino para potenciarla. Usemos la IA para eliminar las tareas repetitivas y burocráticas, para que nuestros equipos humanos tengan el tiempo y la energía de hacer lo que ninguna máquina puede hacer: escuchar, empatizar y conectar.

Si el 57 % de los usuarios desconfía, es porque perciben a las empresas como entes fríos y distantes. La oportunidad de negocio hoy no está en ser la marca más tecnológica, sino en ser la más humana apoyada por la mejor tecnología.

En definitiva, y volviendo a los datos que nos ocupan: la lealtad ya no se compra con descuentos, se gana con humanidad. El mercado está pidiendo a gritos marcas con alma, marcas que entiendan que detrás de cada clic hay una persona que exige, con toda la razón, ser tratada como tal.

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